lunes, 25 de mayo de 2009

en mi cabeza

descubro que no voy a conocerme nunca justo delante de la puerta automática de mercadona. creo que no va a abrirse. cuando era pequeña creía que alguien vigilaba constantemente la puerta y apretaba un botón para abrir o cerrar. creo que esto no es relevante. en el metro, la semana pasada, alguien grita que todo son papeles, que nunca eres tú de verdad. joder, acaban de apuñalarme. cuanto elitismo, veneración y autocomplacencia, cuantas malditas ganas de llamar la atención. yo, no el chico que grita. yo y todos los que escriben libros o entradas en el blog sobre esto, los que hacen canciones o poesía sobre esto, los que dibujan esto, los que se inspiran en esto. los teóricos. me enamoro evidente y perdidamente de él. ¿cómo no? imagínate a su lado. proyecta. estoy gritando todo lo que pienso y no tengo miedo. las puertas automáticas se abren. no, ya estaban abiertas. regreso a mi cuerpo y a mi imagen en el metro y me desangraba, acuchillada, claro. le miré con todo el rencor del mundo. he descubierto, unos días después, que me fascina porque no lo entiendo. el chico no, el funcionamiento. es verdaderamente estúpido buscar dirección o aproximarse porque en mi cabeza no tiene sentido. creo que he decidido pararme. voy a desbloquear todas las imágenes repitiéndome que no espero nada. voy a deconstruírme desde y contra los límites. ¿cuántos papeles crees que puedo acumular? y espero no haberme parado demasiado tiempo como para que las cajeras me miren raro. cruzo la puerta y vuelvo a enamorarme. una cintura indescriptible. puede que esto no sea relevante

m.

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